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DISCUSIÓN

El tejido linfoide desempeña un papel importante en la respuesta inmunitaria del huésped; normalmente se encuentra en la cavidad oral y en la orofaringe. Los agregados de tejido linfoide se pueden observar bilateralmente en las superficies posterolaterales de la lengua y se consideran variaciones de la estructura anatómica normal(7). La HL es un proceso proliferativo benigno poco frecuente. Se le dio una nomenclatura variada, como hiperplasia linfoide benigna, hiperplasia linfoide reactiva y pseudolinfoma (8). La etiología de la HL es aún desconocida; sin embargo, esta lesión puede ser una proliferación linfoide reactiva inducida por un estímulo antigénico no especificado(3). También puede asociarse con una fuente de irritación crónica persistente, como una prótesis mal ajustada, así como con el síndrome de Sjögren o una etiología infecciosa(4,8,9).

Las edades de los pacientes oscilan entre los 38 y los 79 años, con un promedio de 61 años (1,4). Las mujeres se ven más afectadas que los hombres, en una proporción de 3,2:1. Esta condición generalmente se presenta como una masa unilateral, de crecimiento lento y no ulcerada (8,10,11). El sitio más afectado es el paladar duro, seguido de la base de la lengua(3). El tamaño varía de 10 mm a 40 mm(9).

El caso clínico en cuestión está de acuerdo con la literatura, ya que la paciente tiene 61 años y es mujer. Sin embargo, la lesión fue de dimensiones más pequeñas que la media y se presentó en la mucosa bucal, un sitio bastante poco común para este tipo de enfermedad.

El diagnóstico diferencial incluye tumores malignos o benignos de las glándulas salivales, tumores mesenquimatosos, hiperplasia adenomatosa y linfomas. Si la superficie está ulcerada, se debe considerar el carcinoma de células escamosas(5,10,12). En este caso clínico, el quiste del conducto salival y el mucocele fueron considerados en el diagnóstico diferencial por la localización y el aspecto clínico de la lesión.

La relación histológica entre el tejido linfoide y el epitelio glandular es evidente en varias lesiones no neoplásicas de la glándula parótida, que incluyen HLF y lesión quística; esta última se caracteriza por una proliferación multiquística con centros germinales reactivos, infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y sialadenitis linfoepitelial (LESA) del síndrome de Sjögren, que implica infiltración del epitelio ductal por linfocitos de zona marginal o de células B monocitoides, formando lesiones linfoepiteliales. Microscópicamente, la glándula parótida muestra quistes epiteliales e islas epimioepiteliales en un estroma linfoide hiperplásico. Aunque la mayoría de los casos descritos en la literatura involucran a hombres infectados por el VIH, se encontraron numerosos casos de lesiones linfoepiteliales multiquísticas histológicamente similares de la glándula parótida en pacientes VIH negativos. Las alteraciones quísticas en la LESIÓN del síndrome de Sjögren, a pesar de ser poco frecuentes, se encuentran ocasionalmente, y se sabe que los quistes linfoepiteliales de la parótida ocurren sin ninguna condición sistémica predisponente(13). Las características histopatológicas de la HL pueden sufrir variaciones compuestas por folículos linfoides y centros germinales rodeados por una zona del manto bien definida(3). Nuestro caso presentó un aspecto quístico en la ecografía, caracterizándose histopatológicamente como folículos linfoides y por la zona del manto.

El análisis inmunohistoquímico es esencial para la diferenciación del linfoma. Los centros germinales suelen ser positivos para anticuerpos Bcl-6, CD10, CD20, CD21, CD23, CD79a y Ki-67, mientras que no expresan Bcl-2, CD2, CD3, CD5 y CD138. El manto y las zonas interfoliculares son normalmente positivas para Bcl-2, CD2, CD3, CD5, CD20 y CD138. El presente caso se compuso de áreas correspondientes al manto y a las zonas interfoliculares, por lo que los análisis morfológicos e inmunohistoquímicos son fundamentales para el diagnóstico diferencial(4).

El tratamiento de elección para la HLF es la escisión quirúrgica. Aunque las recidivas son poco frecuentes, algunos pacientes recaen después del tratamiento. El seguimiento prolongado no mostró evidencia de transformación maligna(2). Los glucocorticoides tienen varios efectos fisiológicos y farmacológicos en el cuerpo; el efecto antiinflamatorio es uno de los más importantes, por esta razón, se pueden emplear en este tipo de lesiones(12). El pronóstico de una lesión inflamatoria reactiva es completamente distinto del de las neoplasias malignas. La HFL presenta un crecimiento lento y una tasa de recurrencia de 16,7% (3). En este caso clínico, el paciente fue tratado con escisión quirúrgica, presentando buen pronóstico. Ha sido objeto de seguimiento y no ha vuelto a repetirse hasta el día de hoy.

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